El papel principal de un directivo es dirigir los
esfuerzos de otras personas hacia los objetivos de la organización. Una parte
muy importante de la dirección consiste en planificar (establecer objetivos) y
controlar (comparar los resultados con los objetivos que se habían
establecido).
Cuando decimos que una empresa debe establecer
objetivos, parece que estamos diciendo algo totalmente obvio. Al fin y al cabo,
¿no es totalmente natural que una organización tenga objetivos?
Para comprender la importancia de la planificación,
conviene que nos fijemos en nuestra propia experiencia. Cuando empezamos un
nuevo proyecto personal o profesional, ¿nos fijamos objetivos? Ahora, por
ejemplo, está leyendo este tema. Ha descargado este archivo y tal vez le ha parecido
que el tema era interesante y valía la pena leerlo. Pero ¿se ha planteado usted
objetivos? Si comenzamos a pensar, nos daremos cuenta de que, en la mayoría de
los casos, somos bastante reacios a fijar objetivos.
Generalmente, no nos paramos a pensar qué queremos
conseguir, no fijamos objetivos concretos. Paradójicamente, nos damos cuenta de
que fijar objetivos es algo muy natural y deseable, pero a la hora de hacerlo,
somos reacios. Parece que basta con haber llegado a la conclusión de que merece
la pena empezar algo y, entonces, lo empezamos sin fijarnos objetivos.
Esto que nos suele ocurrir personalmente ocurre
también en las organizaciones. No nos debe extrañar. Al final, la misma persona
que es reacia a fijar objetivos en sus decisiones personales o profesionales
también acabará considerando que, para su empresa o para su departamento, la
planificación es, hasta cierto punto, superflua. De hecho, en muchas empresas
la planificación no deja de ser un ejercicio puramente formal: se establece un
plan porque sería” poco profesional” no hacerlo, pero realmente no se toma muy
en serio. Hay un pensamiento implícito de que el plan no debe tomarse al pie de
la letra y que “una cosa es lo que dice el plan, y otra cosa es lo que
realmente hagamos”.
Pero entonces, ¿por qué planificamos? ¿Qué sucede con
una organización que no planifica o que lo hace de manera formalista?
Cuando no hay planificación, nos comportamos de forma
“reactiva”, es decir vamos tomando decisiones a medida que los problemas o
necesidades van apareciendo.
No somos “proactivos”: actuamos únicamente en la medida
en que hay cosas que resolver. En realidad, si no hubiese ningún imprevisto o
ningún problema acuciante, seguiríamos haciéndolo todo de acuerdo con nuestras
rutinas, sin cambiar nada. El problema es que, al actuar de esta forma, estamos
dejando que nuestra organización vaya sin rumbo. Estaremos solucionando los
problemas más acuciantes, sin tener una idea clara de hacia dónde queremos ir.



El Servicio de Financiación Le_Meridian fue más allá de sus requisitos para ayudarme con mi préstamo que usé para expandir mi negocio de farmacias. Fueron gemas amigables, profesionales y absolutas para trabajar. Recomendaré a cualquiera que busque un préstamo para contactar. Correo electrónico..lfdsloans@lemeridianfds.com O lfdsloans@outlook.com.WhatsApp ... + 19893943740.
ResponderEliminar