La primera decisión que se debe tomar a la hora de
diseñar un nuevo sistema de producción es el diseño del producto o servicio que
se va a fabricar.
El desarrollo de nuevos productos se
ha convertido en un factor clave para lograr el éxito empresarial: si en los
años ochenta todos los esfuerzos se centraban en reducir el ciclo de
fabricación y en implantar sistemas de producción flexible, los años noventa
han venido acompañados de un cambio de
perspectiva y una preocupación por el proceso de diseño y desarrollo de nuevos
productos. Y más concretamente por la reducción del tiempo empleado en el
diseño y desarrollo de nuevos productos.
Surge de este modo una nueva forma
de competir en el mercado, a la que se ha denominado Competencia basada en
el tiempo. La rapidez en la respuesta a las necesidades del mercado exige
ser un maestro en el aprovechamiento del tiempo. Es lo que Kotler denomina
“turbomarketing”.
Las implicaciones estratégicas de
esta reducción del tiempo son muy significativas:
1. Incrementos en la
productividad: A medida que se reduce el tiempo aumenta la
productividad.
2. Incrementos en los precios: Los
clientes de empresas que compiten en tiempo están dispuestos a pagar más por
sus productos y servicios por razones tanto subjetivas como económicas.
3. Reducción del riesgo: Al comprimir el
tiempo, las previsiones se hacen más fiables, con lo que se reduce el riesgo de
fracaso.
4. Incrementos en la cuota de mercado:
Cuando los clientes confían en la capacidad de la empresa para cumplir con los
plazos previstos, se incrementa
considerablemente su cuota de mercado.
Por lo tanto, desarrollar nuevos productos en poco tiempo, para que estén
cuanto antes disponibles en el mercado, se convierte en una de las principales
preocupaciones de las empresas actuales.
La importancia concedida al tiempo
de desarrollo de nuevos productos, como factor de ventaja competitiva, ha motivado
que una de las principales preocupaciones de los encargados de gestionar dicho
proceso sea el encontrar una serie de herramientas que ayuden a reducir dicho
ti
Fases del
proceso de diseño y desarrollo en el siglo XXI.-
Este proceso conlleva la realización
de un conjunto complejo de actividades, en las que deben intervenir la mayoría
de las áreas funcionales de la organización. Generalmente este proceso de
desarrollo se suele dividir en cinco fases o etapas:
1.-
Identificación de oportunidades.
2.-
Evaluación y selección.
3.-
Desarrollo e ingeniería del producto y del proceso.
4.-
Pruebas y evaluación.
5.-
Comienzo de la producción.
En la primera fase (Identificación de oportunidades) se
obtiene información sobre las necesidades y exigencias del mercado,
identificando las oportunidades existentes, los posibles movimientos y
reacciones de la competencia, las posibilidades técnicas y los requerimientos
de fabricación. Esta información se combina para establecer la arquitectura del
nuevo producto. Durante esta fase se fija el diseño del concepto, se
seleccionan los mercados objetivos, el nivel de rendimiento, los recursos
necesarios y el previsible impacto financiero del nuevo producto.
Entre las principales fuentes de
ideas para este proceso podemos señalar las siguientes:
- Clientes: En un entorno
competitivo en el que el mercado juega un papel destacado parece evidente que
el cliente debe jugar un papel activo en el diseño de nuevos productos. La
empresa debe contar con las canales de comunicación adecuadas para que el
cliente pueda aportar sus ideas al proceso de diseño y desarrollo.
- Ingenieros y diseñadores:
Pero no todas las ideas pueden proceder del mercado, ya que en ese caso no
existirían “innovaciones radicales”, es decir, productos totalmente nuevos. Por
ello, sólo el personal del departamento de I+D puede conocer los últimos
avances tecnológicos que pueden dar lugar a nuevos productos innovadores.
- Competidores: En numerosas
ocasiones los nuevos productos surgen de ideas de la competencia que la empresa
adopta como suyas, realizando un proceso de imitación creativa, es decir,
mejorando el producto de la competencia pero basándose en su diseño inicial.
- Alta dirección y empleados
de la empresa: Esta fuente de ideas es a menudo despreciada por parte de
los encargados del proceso de diseño y en muchas ocasiones es una de las
fuentes más eficaces. Dado que los empleados de la organización son los que
mejor conocen los procesos productivos existentes, así como las características
reales de los productos fabricados.
- Universidades y centros
públicos de investigación: La empresa debe aprovechar la capacidad
investigadora de estas instituciones para conseguir nuevos desarrollos
tecnológicos. En España, el papel de la Universidad en el proceso de I+D es
todavía muy bajo, especialmente si lo comparamos con la situación existente en
otros países como Alemania, Japón o Estados Unidos.
- Viabilidad comercial:
Consiste en analizar si existe un mercado para ese producto.
- Viabilidad económica:
Se realiza un análisis coste-beneficio que nos permita estimar si ese producto
proporcionará un margen adecuado, teniendo en consideración su coste estimado de
producción, así como el precio al que podrían venderse.
- Viabilidad técnica: Es
necesario comprobar que la empresa cuenta con la capacidad técnica y
tecnológica adecuada para la fabricación en serie del producto.
- Valoración de las
reacciones de la competencia: Se hace necesario valorar la posible reacción
de la competencia ante nuestro lanzamiento. Ya que en algunas ocasiones nuestra
empresa no contará con los recursos suficientes para una “guerra abierta” con
nuestros competidores, por lo que en estos casos, quizás la estrategia más
adecuada es no continuar con el proceso de diseño.
- Ajuste a los objetivos de
la organización: Los nuevos productos deben respetar la estrategia de la
organización, contribuyendo a alcanzar los objetivos establecidos.
Una vez aprobado, el proyecto pasa a
la Ingeniería del producto y del
proceso. En esta tercera fase se realizan la mayoría de las actividades
de diseño de detalle y de desarrollo del producto, así como de los procesos
productivos necesarios para la fabricación y posterior lanzamiento al mercado.